"¿Amas la vida? Pues no
pierdas el tiempo porque de eso está hecha la vida." Benjamín Franklin
"Es necesario pasar de la administración del tiempo al liderazgo de la
vida." Stephen R. Covey
Una de las frases que escucho bastante seguido
últimamente es "No tengo tiempo" o "Me falta tiempo". En la vorágine cotidiana
que vivimos parece que el "tiempo" se ha vuelto un recurso bastante escaso en
estos días.
¿Qué nos está pasando con el tiempo?
Decimos que "el tiempo es oro" (o "time is money") como una forma de valorarlo.
Pero... ¿es ésta una forma de valorarlo realmente? ¿Acaso el dinero puede
comprar tiempo? ¿No sería más acertado decir "el tiempo es vida"?
Medita unos instantes sobre estas preguntas: ¿En qué estás gastando tu tiempo?
¿En qué estás invirtiendo tu tiempo? ¿A qué/quién/quienes estás dedicando tu
tiempo?
Por favor, piensa unos segundos en estos cuestionamientos antes de continuar con
la lectura...
Ahora, volvamos a las mismas preguntas, pero cambiando la palabra "tiempo" por
la palabra "vida" y pregúntate: ¿En qué estás gastando tu vida? ¿En qué estás
invirtiendo tu vida? ¿A qué/quién/quienes estás dedicando tu vida?
Tal vez puedas aprovechar este momento y regalarte un tiempo para reflexionar...
elegir... planificar... y comenzar... a vivir un nuevo tiempo.
Pablo Buol
TU TIEMPO
Tómate tiempo para trabajar, porque es el precio del éxito.
Tómate tiempo para pensar, porque es el manantial de la fuerza.
Tómate tiempo para jugar con tus hijos, porque es el secreto de la juventud.
Tómate tiempo para leer, porque es la base de la ciencia y de tu conocimiento.
Tómate tiempo para ser amable, porque es la fuerza de la felicidad.
Tómate tiempo para amar, porque es el verdadero placer de vivir.
Tómate tiempo para estar alegre, porque es la música del alma.
Pero sobre todo y sobre todas las cosas, tómate tiempo para soñar.
Porque es el camino hacia las estrellas.
Para darte cuenta del valor de un año, pregúntale a un estudiante que ha fallado
en un examen final.
Para darte cuenta del valor de un mes, pregúntale a una madre que ha dado a luz
a un bebé prematuro.
Para darte cuenta del valor de una semana, pregúntale al editor de un diario
semanal.
Para darte cuenta del valor de una hora, pregúntale a los novios que esperan
para verse.
Para darte cuenta del valor de un minuto, pregúntale a una persona que ha
perdido el avión.
Para darte cuenta del valor de un segundo, pregúntale a una persona que ha
sobrevivido de un accidente.
Para darte cuenta del valor de un milisegundo, pregúntale a la persona que ha
ganado una medalla de plata en las olimpíadas.
Hay muchísima gente esperando a que alguien como
nosotros aparezca en su vida, gente que tendrá en buena estima nuestra compasión
y nuestro estímulo, y que está necesitada de nuestros talentos particulares. Son
personas que tendrán una existencia más feliz sólo porque nos tomamos el tiempo
para compartir con ellas lo que tenemos para dar. Con demasiada frecuencia
subestimamos el poder de una caricia, una sonrisa, una palabra amable, un oído
atento, un elogio sincero, y de las más sencillas muestras de interés. Pero todo
ello es capaz de cambiar una vida.
Leo Buscalglia
Si hubiera tenido un poco más de tiempo...
Con algunos ahorros, un hombre de un pueblo de la India compró un burro joven.
La persona que se lo vendió le previno de la cantidad de comida que tenía que
darle todos los días.
Pero el nuevo propietario pensó que tal cantidad era excesiva y comenzó a restar
comida día a día al burro. Hasta tal punto disminuyó la ración de alimento al
asno que, un día, el pobre animal amaneció muerto.
Entonces el hombre comenzó a gimotear y a lamentarse así:
-¡Qué desgracia!¡Vaya fatalidad! Si me hubieras dado un poco más de tiempo antes
de morirse, yo hubiera logrado que se acostumbrase a no comer nada en absoluto.
¿Necesitamos más tiempo o necesitamos un cambio de actitud?
Tiempos Modernos
En la mayoría de los países, el tiempo está evaporándose. La tecnología ha
jugado un gran papel en ésto, acelerando interacciones humanas a la velocidad de
luz, aunque nosotros no podemos, como seres vivientes, trabajar más rápido que
la velocidad de la vida. En sociedades altamente tecnológicas, el tiempo libre y
la vida privada se están deteriorando rápidamente por las demandas siempre
invasoras de teléfonos celulares, correos electrónicos y la creencia de que los
trabajadores deben estar disponibles las 24 horas del día durante los 7 días de
la semana. En sociedades donde la tecnología no es todavía tan invasora, la
misma complejidad y multiplicidad de problemas que confrontan los líderes está
complicando su tiempo para tratar bien cualquier problema.
Bajo la presión implacable del tiempo que se desvanece, estamos perdiendo muchas
capacidades esenciales del ser humano: tiempo para pensar y reflexionar; tiempo
para las relaciones; tiempo para desarrollar confianza y compromiso. En esencia,
estamos confiscando nuestras únicas cualidades humanas a cambio de velocidad.
Margaret Wheatley |