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"Es necesario pasar de la administración
del tiempo al liderazgo de la vida."
Stephen R. Covey
Una de las frases que
escucho bastante seguido últimamente es "No tengo tiempo" o "Me
falta tiempo". En la vorágine cotidiana que vivimos parece que
el "tiempo" se ha vuelto un recurso bastante escaso en estos días.
¿Qué nos está pasando
con el tiempo?
Decimos que "el
tiempo es oro" (o "time is money") como una forma de
valorarlo. Pero... ¿es ésta una forma de valorarlo realmente? ¿Acaso
el dinero puede comprar tiempo? ¿No sería más acertado decir "el
tiempo es vida"?
Medita unos instantes
sobre estas preguntas: ¿En qué estás gastando tu tiempo? ¿En
qué estás invirtiendo tu tiempo? ¿A qué/quién/quienes estás
dedicando tu tiempo?
Por favor, piensa unos
segundos en estos cuestionamientos antes de continuar con la
lectura...
Ahora, volvamos a las
mismas preguntas, pero cambiando la palabra "tiempo" por la palabra
"vida" y pregúntate: ¿En qué estás gastando tu vida? ¿En qué
estás invirtiendo tu vida? ¿A qué/quién/quienes estás
dedicando tu vida?
Tal vez puedas
aprovechar este momento y regalarte un tiempo para reflexionar...
elegir... planificar... y comenzar... a vivir un nuevo tiempo.
Gracias por tu
atención... nos vemos en un par de semanas.
Pablo Buol
TU TIEMPO
Tómate tiempo para
trabajar, porque es el precio del éxito.
Tómate tiempo para pensar, porque es el manantial de la fuerza.
Tómate tiempo para jugar con tus hijos, porque es el secreto de la
juventud.
Tómate tiempo para leer, porque es la base de la ciencia y de tu
conocimiento.
Tómate tiempo para ser amable, porque es la fuerza de la felicidad.
Tómate tiempo para amar, porque es el verdadero placer de vivir.
Tómate tiempo para estar alegre, porque es la música del alma.
Pero sobre todo y sobre todas las cosas, tómate tiempo para soñar.
Porque es el camino hacia las estrellas.
Anónimo
Para darte cuenta del
valor de un año, pregúntale a un estudiante que ha fallado en un
examen final.
Para darte cuenta del valor de un mes, pregúntale a una madre que ha
dado a luz a un bebé prematuro.
Para darte cuenta del valor de una semana, pregúntale al editor de
un diario semanal.
Para darte cuenta del valor de una hora, pregúntale a los novios que
esperan para verse.
Para darte cuenta del valor de un minuto, pregúntale a una persona
que ha perdido el avión.
Para darte cuenta del valor de un segundo, pregúntale a una persona
que ha sobrevivido de un accidente.
Para darte cuenta del valor de un milisegundo, pregúntale a la
persona que ha ganado una medalla de plata en las olimpíadas.
Anónimo
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