|
|
E N C O N T R A R - N O S
¿Fuiste alguna vez a ver a un médico, un vendedor, una secretaria, un contador, etc? ¿Y te encontraste con... un médico o un vendedor o...? Parecería lógico ¿no?
¿Te pasó alguna vez de sentir que ese encuentro fue especial? Como único, más profundo... Como si en vez de haberte encontrado con, por ejemplo, un médico te hubieras encontrado con una persona, que sabe de medicina o que trabaja como médico. Parece lo mismo, sin embargo no lo es. En un caso ponemos al profesional por delante y la persona, a veces, ni aparece. En el otro caso es la persona, el ser humano, quien aparece en primera instancia, y su rol, circunstancial, lo integra, lo acompaña, pero no lo esconde como ser humano. Y pasan cosas distintas en cada caso...
Parece como que en cierto ámbito hemos "cosificado" a las personas. Decimos el médico, como decimos el auto. El auto sirve para transportarnos, el médico para curarnos. Y hay un cierto sentido de lo humano que se nos pierde, hay un encuentro que no sucede. Nos mantenemos separados desde lo humano, sin contacto real. Y podríamos decir, con toda lógica también, que vamos al médico para que nos cure de determinada dolencia... y no para establecer un encuentro, un contacto desde lo humano. No digo que no. Sólo digo que pasan cosas distintas... y recuerdo, en este momento, la película sobre el Dr. Patch Adams, protagonizada por Robin Willams, como un buen ejemplo donde podemos distinguir entre ambas disposiciones y las posibilidades que nos habilita cada una.
También "cosificamos" nuestras relaciones más cotidianas. El jefe sirve para ordenar, el empleado para trabajar cumpliendo esas órdenes (no por nada hablamos de "Recursos" Humanos...). ¿Y qué pasa con nuestras relaciones más intimas? Nuestros compañeros, amigos, familia...

Hay una posibilidad distinta de encuentro cuando dejo de ver al otro en función de lo que me sirve. Cuando dejo de juzgarlo, pretendiendo que mis juicios son verdades. Cuando lo acepto como un legítimo otro. Cuando me pregunto ¿quién está siendo esta persona en este momento? en vez de decirme "yo ya lo conozco, es así... o asá". Cuando lo escucho abiertamente, sin pretender saber lo que va a expresar, sin ocuparme en lo que voy a responderle para demostrar mis razones.
Hay una posibilidad distinta de encuentro cuando dejo de defender mi imagen, cuando no pretendo controlar o manipular o tener razón. Cuando me acepto a mí mismo como un legítimo yo. Cuando no busco explicaciones.
Hay una posibilidad distinta de encuentro cuando confío, cuando acepto, cuando me entrego, cuando me intereso por el bienestar del otro.
Seguramente hay una posibilidad distinta de encuentro con alguna persona que está cerca tuyo. Y, tal vez, esta sea una buena oportunidad para producir ese encuentro.
Hacer con
otros es una de las posibilidades más poderosas que tenemos los seres humanos, y que nos puede brindar una mayor plenitud. Tanto sea en el ámbito personal, profesional o social.
Hacemos juntos en la relación, a través de conversaciones (verbales, escritas, gestuales) que nos permiten coordinar acciones con otros.

Sin embargo, en esta época de individualismo, pareciera que es cada vez más difícil lograr acuerdos, coordinar acciones, formar una conciencia de sistema (familia, equipo, empresa, nación).
¿Qué conversaciones nos están impidiendo el hacer juntos? ¿Hay confianza en la relación? ¿Actuamos para salvarnos a nosotros mismos? ¿Nos estamos defendiendo de una posible traición? ¿Sabemos pedir lo que necesitamos? ¿Cumplimos con lo prometido? ¿Escuchamos las inquietudes del otro? ¿Somos sinceros en nuestras declaraciones? ¿Acusamos a otros para salvar nuestra imagen? ¿Cómo podemos mejorar nuestra efectividad en el hacer con otros?
Tal vez, estas preguntas nos sirvan para empezar a reflexionar juntos. Tal vez, este cuestionamiento nos permita encontrar nuevas formas de ser en la acción
Pablo
Buol
|